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miércoles, junio 22, 2011

Decálogo del hombre de acción

Gabriela Mistral (1921)

  1. No esperéis el momento favorable: Creadlo.
  2. No tengáis otra preocupación que la de elegir una carrera. ¿Para qué sois aptos? Ésa es la cuestión.
  3. Concentrad vuestra energía "en un solo fin inmutable". No penséis en muchas cosas sino en una sola, pero tenazmente.
  4. Presentaos bien. El hombre que tiene buenas maneras puede pasearse sin grandes riquezas.
  5. Respetaos a vosotros mismos y tened confianza en vuestro saber: es el mejor medio de que se lo inspiraréis a los demás.
  6. Trabaja o muere, es la divisa de la Naturaleza; si dejáis de trabajar, moriréis intelectual, moral y físicamente.
  7. Sed apasionados por la exactitud. Veinte cosas a medio hacer no valen por lo que una hecha del todo.
  8. Vuestra vida será como la hagáis. El mundo no nos devuelve más que aquello que le damos.
  9. Aprended a sacar provecho de los fracasos.
  10. Nada vale lo que la tenacidad. El genio vacila, tantea, se cansa, pero la tenacidad está segura de ganar.

miércoles, febrero 02, 2011

Exposiciones

Mirarse desde fuera es una tarea compleja, o imposible, quizás. Pero podemos acercarnos a ello. ¿Para qué? Para mantener el trabajo (interior) como una constante de vida, junto a la reflexión conciente. Demos por descontado que tenemos puntos ciegos respecto de nuestra propia imagen, somos incapaces de ver en cierta dirección externa, mientras los demás podrán ver sin dificultad aquella expresión. Es así, o se configura así en nuestro desarrollo, porque necesitamos tenernos como una pieza tangible, completa y compacta, nos casamos con una idea de nosotros mismos y si no somos flexibles nos quedamos para siempre en ese estado.

Por eso prefiero no juzgar (moralmente hablando) a quien actúa en relación a lo que siente que es, a lo que cree que es. Considero un poco más noble y con mayor sentido para mí, juzgar, criticar y analizar los actos vivos de las personas, ellos son aislables, pertenecen a un contexto muy definido y nos dan la libertad de diferenciarlos del individuo.

Es probable que escriba esto a modo de justificación. No antes ustedes (lo dudo, por la mínima cantidad de lectores que me visitan), sino ante mí mismo.

Toda la exposición - pornográfica - que hacemos de nuestras vidas no me parece, en absoluto, repudiable, la considero más que un simple fenómeno de interés y de eso se puede escribir y hablar tanto como quieran. Bajo observación evidente y mi propia experiencia, uno de los efectos claros es que nos volvemos más preocupados de la imagen que proyectamos, predominando una aspecto de forma más que de fondo (no me sorprende la técnica y pulcritud del diseño personal de todas aquellas ventanas virtuales).

No niego las bondades de la fantástica hiperconexión de la que nos hemos visto provistos de pronto (aunque no todos, con toda la incomodidad que eso deba generar), admiro la facilidad con la que nuestra mundo propio se convierte en el mundo de los demás, consiguiendo un tejido polifónico rico en vivencias diversas y experiencias a las que, de otro modo, sería imposible acceder (sin olvidar que en ese acto mágico estamos marginando y silenciando otras voces). Pero también advierto dos peligros:

1. Preocupados de la proyección, ya holográfica y artifical, que damos de nosotros a los demás, dejamos de observarnos realmente, dando lugar a la confusión entre dos seres diferentes. Esto no puede generar otra cosa que contradicción, porque si no se entiende racionalmente este fenómeno, nuestr sensibilidad se reciente al percibir las enormes brechas entre aquel personaje que ríe en la foto y ese otro que es el cotidiano, el real. Más aún, podemos caer en el juego de perseguir a ese otro, buscándolo como si fuera un yo perdido, más real que el que llevamos día a día.

2. Otra posibilidad es que, invadidos por esa sensación, no queramos tener nada que ver con las redes sociales, ni con el acicalamiento de nuestra imagen. Pero no podemos obviar su existencia, el asunto de la imagen tampoco terminará en tal cruzada anti-social. Lo peor de esta tentativa es creer que hay que dejar de exponerse. Nada más lejos de lo que estoy diciendo. Sin la exposición, rápidamente se acabaría el arte, la ciencia y la reflexión crítica.

La palabra peligro es, intencionalmente, lo que mejor describe estas consecuencias. Me interesa, profundamente, que nuestra exposición no se contamine del ego exagerado y que nuestra vida no se quede en el artificio de un yo fantasma.

domingo, abril 18, 2010

Vocación

Ten a Ítaca fija ante la mente.

Llegar allí es tu Vocación. No debes,

sin embargo, forzar la travesía.


- K. Kavafis

sábado, diciembre 12, 2009

Temporis

Escribir desde la sombra, a orillas del tiempo fugitivo.

Sentados, en el banco de una plaza, te digo que así funciona esto, y nada más; conciencia Zen. Imagina que, de pronto, despiertas. Es decir que tienes la misma sensación que al despertar, pero justo antes de darte cuenta, un silencio corporal, pero no es un silencio, precisamente, y tampoco es sólo eso. Es el espacio de tiempo de una calma furiosa, de un temple enorme que se pasea por delante y que somos incapaces de asir; él, en cambio, nos atrapa, sin conciencia ni significado. Es una huella que identificamos con el sentido, es el mar cuando te paras sobre el extremo del muelle y cierras los ojos y el viento baila en tus entrañas, tus cabellos se mecen en armónica desfiguración.

Va y viene en una cadencia irresuelta. No hay, sino, una disolución, te digo, que nos desarma para oir desde nuestra fragmentación.

El gorjeo de las pequeñas aves nos trae, distrae y atrae hacia el despejado cielo azul. Al levantarnos me pregunto por los instantes infinitos de la escritura inscrita en nuestros cuerpos.

martes, abril 28, 2009

La profunda humanidad de Gandhi


Ya lo dijo Gandhi:

"Creo que la constitución económica de la India y, en verdad, de todo el mundo, debería ser tal que nadie sufriera por falta de alimentos y ropa. En otras palabras, todos deben estar en condiciones de conseguir el trabajo suficiente para cubrir sus necesidades. Y este ideal sólo se puede materializar en escala universal si los medios de producción de los artículos de primera necesidad permanecen bajo el control de las masas. Estos artículos deberían hallarse al alcance gratuito de todos, tal como se hallan o deben hallarse el aire y el agua de Dios, y no se deben convertir en objetos de tráfico para la explotación de terceros. Es injusto que estén monopolizados por cualquier país, nación o grupo de personas. El olvido de este sencillo principio constituye la causa de la miseria que presenciamos actualmente, no sólo en este infortunado país sino también en otras regiones del globo."


Citado por Nirmal Kumar Bose, en el texto "Gandhi: humanista y socialista"


Gandhi

viernes, abril 10, 2009

Economía de la felicidad

La pasión que tengo por la economía y el análisis de las estructuras sociales siempre se ha visto influenciada por mi subjetiva percepción de la felicidad (individual y social) y mi profunda convicción de que somos responsables de ella. Creo que la felicidad se funda en el amor a uno mismo y a los demás, y que las sociedades deben amarse para alcanzarla.

Se dice que la economía estudia la mejor forma de usar los recursos escasos, y los gobiernos, en tanto, se preocupan (o al menos eso dicen) del bienestar de sus pueblos. Luego, al hablar de bienestar en economía política, hablamos de la felicidad de las personas de una nación y, por lo tanto, de un trabajo de servicio y amor a la sociedad. Visto así, el móvil de las políticas no debería alejarse mucho de esta síntesis básica. ¿Por qué se aleja, entonces? En cierta ocasión, tuve la oportunidad de hacer llegar una pregunta al ministro de hacienda Andrés Velasco: ¿De qué manera la expansión económica del país está contribuyendo a la felicidad de los ciudadanos? Su respuesta fue la siguiente:


Las mejores condiciones de vida contribuyen al bienestar. Si tenemos más recursos podemos asegurar a todos lo básico: alimentos, un lugar digno donde vivir, educación, participación en la sociedad. Pero creo que la felicidad es de otro orden y se cultiva independientemente de la situación económica, porque se relaciona mucho más con lo que vinimos a hacer y hacia dónde dirigimos nuestra vida. En lo personal, creo que felicidad tiene que ver con hacer algo por otros y, entre otras razones, por eso es que estoy en el servicio público (1)



Es posible que la respuesta que me otorgue una gran satisfacción personal con relación a mis expectativas, pero no resuelve del todo mi inquietud, o no al menos en los términos que expongo. Me gustaría hacer ver cómo es que, efectivamente, los gobiernos deben hacerse responsables de nuestra felicidad y que ella no depende sólo de un crecimiento sostenido de la economía, depende de un proyecto social comprometido.


(1) (Fuente: Atinachile.cl, http://www.atinachile.cl/node/14864)

(FELICIDAD)