martes, septiembre 05, 2006

Pequeños universos y la radicalización de un aspecto profundamente humano y, en extremo, necesario de comentar

Hace unos minutos oí, en un avanze de noticias, algo acerca de los pequeños negocios cercanos al hogar. Pero ya que intercambié, concienzudamente, el ver TV por leer la prensa en internet, dudo que vea de que va la nota. Lo importante es que con esto acabé de recordar una idea que tenía fijada en las paredes de mi conciencia. Y es que hace un tiempo leí que antes se creía que con la aparición de las grandes cadenas de supermercados, los pequeños negocios de barrio morirían en el fragor de la batalla (una aplastante derrota, en realidad). Pero no fue así. Cierto autor, de quien cuyo nombre no recuerdo, habla de la tendencia del hombre a formar subcomunidades en todo orden de cosas; aún en un mundo que, día a día, nos despersonaliza y hace indiferentes [Todos miran pero nadie ve], buscamos, quizás sin quererlo, interacciones personalizadas; vale decir, buscamos relacionarnos con gente a la que le interesemos (que por lo menos sepan nuestro nombre y cualidades notables). De modo que tendemos al nicho, a la subcomunidad específica, a la colectividad, por un asunto de equilibro emocional. Aún sin tener muy claro esto, es perfectamente entendible que, en el orden de las cosas cotidianas, evidenciemos preferencia por el pequeño negocio de barrio (pese a que el precio sea muy superior al corriente), y no es tanto por una cuestión de cercanía geográfica como de cercanía emocional.

Demos paso al comentario industrial. Personalizar la atención al cliente es algo que se discute hace años, pero que todavía no se toma realmente en cuenta. La buena administración de los recursos pasa por prestar atención a los que son relevantes. Todo asunto financiero es, también, un asunto de psicología evolutiva y emocionalidad del hombre.

[Necesito comentarios para continuar la discusión]

3 comentarios:

Robert dijo...

Mirá, creo que has encontrado un gran tema para una de esas charlas que se generan alrededor de una mesa redonda con gente ávida de un intercambio maravilloso.

Ya que la internet no provee mesas redondas (ni las infinitas posibilidades de aderezo a la conversación, como vino tinto o bebidas de un "calibre" diferente, comidas ad-hoc a la conversación y esas cosas), no queda más que escribir un comentario.

Parece que es cierto, "el hombre es un ser social", mas no solamente en el sentido de vivir en grupos, sino en el sentido de formarlos para que tengan una conexión íntima.

Nos vemos en el futuro

Meluna dijo...

hola
-ya sabes lo q va aquí tb-

=P

Anónimo dijo...

No hay mesas redondas.

Pero el paradigma de "lo social" está cambiando radicalmente con todo esto de las conexiones.