lunes, enero 02, 2006

Maipú: La vieja pascuera y otras reflexiones

ACTUALIDAD


Como ya es costumbre, durante los días previos a navidad, correos de Chile recibió las cartas de miles de niños. A mí me parece interesante que cientos de personas acudan hasta el correo a recojer cartas y que de pronto surja lo inesperado.

Te sientas junto a tus compañeros de beneficencia a leer historias [y aquí ocurre el primer caso: por lo general, te llevas la carta mejor escrita, la más sufrida o la menos confusa; eso ya me parece analizable], sufres un poco, y alimentas tu ego en la medida justa.

Llegas hasta la dirección señalada, la cantidad de automóviles particulares no se explica en aquel barrio. Descubres, tardíamente, que has sido estafado; lo que quiere decir, más que otra cosa, que no puedes recibir tu ansiado título de persona altruista


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Se trata de una señora que ha enviado docemil billones de cartas al mundo a los nobles corazones de las personas, para disfrutar, en su terrible malignidad, de los obsequios del hombre. [Ver fuente original: Ver

Entonces, vuelcas tu ánimo dadivoso hacia la cólera, se interponen demandas, lanzas injurias. He aquí, desnudo, el verdadero espíritu del hombre, que no entrega depositando sino haciendo lazos fuertes, he aquí el espíritu apesadumbrado del hombre.

Yo digo: hombre, vuélvete animal, vuélvete una cólera ambiciosa, vuélvete la terrible bestia que abraza los códigos; si lo haces serás honesto, al menos.



Todo este tema suscita, al menos para mí, un texto de Cortázar:



(audio extraído de juliocortazar.com.ar)

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FILANTROPÍA


Los famas son capaces de gestos de una gran generosidad, como por ejemplo cuando este fama se encuentra a una pobre esperanza caída al pie de un cocotero, y alzándola en su automóvil la lleva a su casa y se ocupa de nutrirla y ofrecerle esparcimiento hasta que la esperanza tiene fuerza y se atreve a subir otra vez al cocotero. El fama se siente muy bueno después de este gesto, y en realidad es muy bueno, solamente que no se le ocurre pensar que dentro de pocos días la esperanza va a caerse otra vez del cocotero. Entonces mientras la esperanza está de nuevo caída al pie del cocotero, este fama en su club se siente muy bueno y piensa en la forma en que ayudó a la pobre esperanza cuando la encontró caída.

Los cronopios no son generosos por principio. Pasan al lado de las cosas más conmovedoras, como ser una pobre esperanza que no sabe atarse el zapato y gime, sentada en el cordón de la vereda. Estos cronopios ni miran a la esperanza, ocupadísimos en seguir con la vista una baba del diablo. Con seres así no se puede practicar coherentemente la beneficencia, por eso en las sociedades filantrópicas las auotoridades son todas famas, y la bibliotecaria es una esperanza. Desde sus puestos los famas ayudan muchísimo a los cronopios, que se ne fregan.


(Cortázar, Julio. Historias de cronopios y famas. - 1ª ed. - Buenos Aires: Aguilar, Altea, Taurus, Alfaguara, 2004.)

4 comentarios:

Roscoe dijo...

Mira tu

te leí...


JA!

Te toca a tí. Y te conviene porque tengo unos links muy buenos

Anarko-Kapitalista dijo...

Por ahí leí que es más fácil hacer caridad que hacer justicia. Más fácil y más barato, claro... xD

Con la caridad en manos de famas y cronopios, la esperanza va seguir en el suelo.

Saludos!

zefironte dijo...

de e}hecho eso es el ego


una forma de agrandarse

copulaciones con uno mismo
autofagia


(tiene alguan forma de contactarlo?)

Anónimo dijo...

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